¿Cómo deletreas codicia? Ph-R-M-A

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Investigadores farmacéuticos y fabricantes en América, o PhRMA, de acuerdo a su sitio web, se consideran “Representantes de las compañías de investigación farmacéutica y de biotecnología, líderes en el país, dedicados a crear medicamentos que brinden longevidad a los pacientes…”

Aunque es verdad que algunos de esos medicamentos que ayudan a los pacientes a gozar de una vida más longeva son la clase de medicamentos conocidos como antirretrovirales de VIH, no es menos cierto que su industria continúa elevando los costos de estos medicamentos a costa de los presupuestos estatales y de la vida de las personas.

Los ADAP (por sus siglas en inglés – Programas de Asistencia Medicinal en SIDA) reciben financiamiento del programa Ryan White proveyendo así a los estados una cantidad igual de fondos de la federación para mantener el suministro de medicamentos contra el VIH a personas calificadas.

Estos precios oscilantes en los medicamentos asociados con el mantenimiento de estos programas amenazan su propia existencia. Esta continua alza en los precios llega justo en el momento en que muchas legislaturas estatales enfrentan severos déficits presupuestales obligándolas a tomar decisiones que debilitan la base para proveer cuidados y tratamientos contra el VIH. Existen ya “listas de espera” en once estados, las cuales provocan que alrededor de 700 personas no cuenten con acceso a estos medicamentos. Los presupuestos estatales pierden. Los pacientes pierden. Los proveedores de servicios médicos contra el VIH pierden. La única parte que gana en esto es la industria farmacéutica.

AIDS Healthcare Foundation, durante estos años, ha tenido éxito dirigiendo una campaña retando a las compañías de medicamentos por alzas de precios en los medicamentos contra el VIH en América Latina, Asia y África, así como en nuestro país vecino, México. La industria farmacéutica puede y debería hacer más en este país.

Cuando el presidente Bush firmó la Ley de Modernización del Medicare del 2003, creando así el subsidio a los medicamentos recetados para adultos mayores, fue debido a 3,000 cabilderos contratados por la industria farmacéutica. Estos grupos de presión incitaban a los legisladores día y noche para que votaran por sus intereses y beneficios. Esto también llegó hasta la Cámara de Diputados y la de Senadores, y hasta la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) y el Departamento de Salud y Servicios Humanos. Más de un tercio de esos cabilderos eran ex funcionarios federales. La industria pugnó y consiguió que en la ley se agregara una disposición para que programas del gobierno como el Medicare (y el nuevo subsidio a los medicamentos recetados) no pudiesen negociar para obtener precios más bajos con las compañías. El costo estimado del cabildeo federal ese año: $116 millones de dólares. El siguiente año, en el 2004, la cantidad fue de $123 millones de dólares y más de la mitad de los cabilderos de la industria eran ex funcionarios públicos.

¡Oye, Pharma! Deja la codicia a un lado, salva vidas y permite que los ADAPS se mantengan.

How do you spell greed? Ph-R-M-A

Pharmaceutical Research and Manufacturers of America, or PhRMA, according to their website “Represents the country’s leading pharmaceutical research and biotechnology companies, all devoted to inventing medicines that allow patients to live longer…”

While true, in as much as some of those medicines that allow patients to live longer are a class of drugs known as HIV anti-retrovirals, it is just as true that the industry continues to raise the cost of these drugs at the expense of state budgets and peoples lives.
AIDS Drug Assistance Programs known as ADAPs are funded through Ryan White dollars providing states with a federal match allowing maintenance of supply of HIV drugs for qualified individuals.

The spiraling drug costs associated with maintaining these programs is threatening their very existence. This continuing rise in pricing comes at the same time that many States legislators are facing severe budget deficits leaving them to make some hard choices that weaken the foundation for providing HIV care and treatment. Already there are eleven states with “wait lists” preventing over 700 people from access to these drugs. State budgets lose. Patients lose. HIV care providers lose. The only player that wins in this game is the pharmaceutical industry.

AIDS Healthcare Foundation, has over the years, successfully lead an advocacy campaign challenging the drug companies on their HIV drug price-gouging in Latin America, Asia, and Africa as well as our North American neighbor Mexico. The pharmaceutical industry can and should do more in this country.

When President Bush signed the Medicare Modernization Act of 2003 creating the taxpayer–funded prescription drug benefit for seniors it was under the influence 3,000 lobbyists hired by the pharmaceutical industry. These lobbyists harangued legislators day and night to vote for their interests and profits. This was done at the House and Senate levels as well as the FDA and Dept. of Health and Human Services. More than a third of these lobbyists were former federal officials. The industry lobbied for and won a provision in the law preventing government programs like Medicare (and the new prescription drug benefit) from negotiating with companies for lower prices. The estimated cost for federal lobbying that year: $116 million. The next year in 2004, the amount was $123 million and more than half of the industry lobbyists were former government officials.

Hey, Pharma! Cut the greed, save lives and keep ADAPS sustainable.

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