Cuando el Amor Duele

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Violencia Doméstica en la Comunidad GLBT

Aproximadamente 4 millones de Californianos reportaron haber sido víctimas de violencia física o sexual por parte de la pareja o compañeros sexuales, de acuerdo a una investigación del Centro de Políticas de Investigación de la UCLA. Aunque la Violencia Doméstica (VD) está generalizada, específicamente entre mujeres y algunos grupos étnicos, esta fue reportada sorpresivamente alta entre lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero en el estado, que enfrentan hasta casi el doble de probabilidades de sufrir VD que la comunidad heterosexual.

Específicamente el 27.9 por ciento de la comunidad lésbica y hombres gays adultos reportaron haber experimentado VD en su vida adulta. La taza de VD en bisexuales adultos fue aun más alta, alcanzando el 40.6 por ciento. En contraste, solo el 16.7% de las parejas heterosexuales adultos reportaron incidencias de VD. No obstante la taza de VD fue relativamente baja entre los latinos, solo el 13.7% de los nacidos en Estados Unidos y 10.5% de latinos nacidos en el extranjero reportaron experiencias de VD desde los 18 años y el 28.3% de ellos reportaron incidentes en los últimos doce meses, la segunda taza más alta después de los afroamericanos que tienen un 30.6%.

En este estudio, los investigadores descubrieron que aproximadamente uno de cada 10 víctimas de VD toman frecuentemente alcohol, posiblemente como un mecanismo de defensa contra el trauma emocional que causa el abuso.

En muchas formas la VD en la comunidad GLBT es la misma que la que se manifiesta en parejas del sexo opuesto:

  • El abuso puede ser físico, sexual, emocional o psicológico e incorpora lenguaje coercitivo, amenazador o humillante
  • El abuso ocurre regularmente de una forma cíclica
  • El propósito del abuso es el mantener el control y el poder sobre la pareja
  • La pareja abusada se siente sola, aislada y temerosa, y regularmente se convence de que el abuso es por su culpa y que pudo haber sido evitado si él o ella hubiera sabido cómo hacerlo.

Puede ser muy difícil que las víctimas GLBT admitan que la VD es un problema en la relación, aunque hayan aceptado individualmente que es un problema, frecuentemente se encuentran sin saber a quién recurrir por ayuda. Pueden sentirse temerosos de recibir una respuesta homofóbica de aquellos a los que podrían recurrir por ayuda. Necesitamos continuar apoyando y fortaleciendo a nuestra comunidad. Es por eso que BIENESTAR va a llevar a cabo un foro comunitario el día viernes 30 de julio en el centro de Hollywood para informar a la comunidad GLBT de cómo identificar signos de la VD y a dónde recurrir para ayuda. Los esperamos! Para más información visita nuestro sitio www.bienestar.org

When Love Hurts
Intimate Partner Violence in the LGBT Community

Nearly 4 million adults in California reported being a victim of physical or sexual violence at the hands of a spouse, companion or other intimate partner, according to estimates in a new policy brief from the UCLA Center for Health Policy Research. Although reported incidences of intimate partner violence, or IPV, are widespread, especially among women and certain ethnic groups, reported IPV was surprisingly high among lesbians, gays, bisexuals and transgender people in California, who are almost twice as likely to experience violence as heterosexual adults, according to researches.  Specifically, 27.9 percent of all lesbian or gay adults reported experiencing IPV in their adult lives. The rate of reported IPV is even higher among bisexual adults, at 40.6 percent. In contrast, only 16.7 percent of heterosexual adults reported incidences of IPV. 

 While the overall IPV rate was relatively low among Latinos, only 13.7 percent of American-born and 10.5 percent of foreign-born Latinos reported experiencing IPV since turning 18; 28.3 percent of those who have experienced IPV reported incidences in the last 12 months, the second highest rate of recent IPV after African Americans (30.6 percent).  

In the study, researchers found that nearly one in 10 victims of recent IPV engaged in binge drinking, possibly as a way of coping with the mental and emotional trauma of abuse.

In many ways, intimate partner violence in lesbian, bisexual and gay relationships is the same as in opposite-gendered (e.g., heterosexually-paired) relationships:  

  • Abuse can be physical, sexual, emotional, psychological, and involve verbal behavior used to coerce, threaten or humiliate. 
  • Abuse often occurs in a cyclical fashion.
  • The purpose of the abuse is to maintain control and power over one’s partner. 
  • The abused partner feels alone, isolated and afraid, and is usually convinced that the abuse is somehow her or his fault, or could have been avoided if she or he knew what to do.
  •  

It can be extremely difficult for GLBT victims to admit that domestic violence is an issue in their relationship. Even once they have admitted to themselves that there is a problem, they are often at a loss at where to turn to for help. They may be fearful of receiving an homophobic response from those they seek assistance from. We must continue to empower and educate our community about IPV. This is why BIENESTAR is conducting a community forum on Friday July 30 at 7pm to inform the LGBT community on how to identify signs of DV and where to go for help. We hope to see you there. For more information please visit www.bienestar.org

By: Jorge Diaz, MSW – BIENESTAR

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