Cuando Jugar Es Ganar

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El año pasado empecé a participar en Toastmasters Internacional porque quería trabajar en mis habilidades para hablar en público. Aunque hace varios años que me dedico a dar talleres y presentaciones de crecimiento personal y programas de liderazgo, quería tener la oportunidad de seguir aprendiendo y conocer nuevas prácticas que me permitieran ser aún un mejor presentador.

Toastmasters International es un club que ofrece la oportunidad de aprender y mejoras las habilidades de hablar en público siguiendo un manual de ejercicios . Los programas son muy accesibles económicamente y los miembros trabajan en proyectos enfocados en desarrollar habilidades para hablar en público de manera progresiva. Por ejemplo, en un proyecto el enfoque es en el lenguaje corporal, en otro en la variedad vocal, en otro la organización de la presentación, en otro el uso de recursos visuales. Después de los primeros diez proyectos se da un certificado que se llama: Comunicador Competente. Las personas tienen la oportunidad de preparar un discurso y recibir feedback de sus colegas. Se aprende no solo a cómo dar discursos efectivos sino también a cómo analizar los discursos y dar retroalimentación.

También tienen competencias cada seis meses dónde los miembros participan dentro de su club y eligen a los mejores presentadores para competir con otros clubes. Después de participar por varios meses, decidí postularme para la competición dentro de mi club en West Hollywood. Eso ocurrió la semana pasada. Lo tomé como una oportunidad de aprendizaje y apliqué la idea de que lo importante no es ganar sino jugar.

Me preparé practicando y recibiendo feedback de mi pareja y amigos. Cuando me tocó el momento de dar mi discurso, estaba listo. En mi discurso, me enfoqué en los desafíos que tuve en publicar mi libro y cómo los salté hasta publicar mi libro el mes pasado. Era un discurso inspirador y lo hice con entusiasmo y compromiso por motivar al público a que tomen acción y hagan algo que no estaban haciendo por falta de seguridad en sí mismos. Usé mi voz y mis gestos de una manera efectiva.

Los otros dos discursos de mis compañeros del club que compitieron conmigo fueron también muy buenos. Pensé que había ganado y me sorprendió cuando me enteré que había salido segundo. Por un lado estaba sorprendido y decepcionado. Por un minuto pensé que no era justo y pregunté qué podría haber hecho mejor. Nadie me podía contestar. A todos les había gustado mi discurso y me dieron una retroalimentación muy positiva. Pero en ese momento me di cuenta que la oportunidad no residía en ganar la competencia sino en jugar, en participar. Aunque no gané o salí primero, gané porque me expuse a una situación nueva, diferente, que me exigió prepararme un poco más y mejor y como resultado seguir desarrollando mis habilidades para hablar en público que fue mi objetivo de participar en Toastmasters.

Reflexionando sobre la experiencia me doy cuenta que muchas veces no tomamos riesgos por miedo a perder. Estuve a punto de no participar porque no quería ponerme a “competir” y lo hice solo por curiosidad. Lo que aprendí de esta experiencia es que es bueno desafiarnos en hacer cosas nuevas que nos permiten crecer aunque puedan llegar a ser incómodas o que implique mucho trabajo. En la medida que nos exponemos a estas situaciones podemos crecer como personas y alcanzar una mayor efectividad personal.

Hablar en público es uno de los miedos más grandes que tienen las personas, asi que si es tu caso no estás sol@. Te invito a que pruebes Toastmasters. Las reuniones son semanales y hay muchos clubes en todo el condado de Los Angeles y algunos en español.

Por: Damián Goldvarg

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