Diálogo Ecológico

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De los Redactores de E/La Revista Ecológica

Querido DiálogoEcológico: Recientemente cogí el final de una discusión sobre “ecopsicología ” en la radio, algo sobre los impactos negativos de la gente que no estaba bastante en comunión con la naturaleza, pasando demasiadas horas viendo la TV, sentándose frente a las computadoras, etc… ¿Pueden aclarar? — Bridget W., Seattle, WA

earthtalkecopsychologyEl término ecopsicología, primero usado por el escritor y teórico Theodore Roszak en su libro de 1992, La Voz de la Tierra, se define libremente como la conexión entre la ecología y la psicología humana. Roszak sostiene que los seres humanos pueden curar lo que él llama su “enajenación psicologica” de la naturaleza y construir una sociedad más sostenible si reconocen que todos tenemos un enlace emocional innato con el mundo natural.

La premisa básica es que funcionamos bajo la ilusión que la gente no es parte de la naturaleza, y que los seres humanos probablemente derivan más consuelo e incluso inspiración mediante contacto con el mundo natural—con el cual se desarrollaron a través de milenios—que con los relativamente recientes inventos de la sociedad urbana moderna. Distanciándose de la naturaleza, Roszak mantiene que hay consecuencias psicologicas negativas para la gente y también lleva a la devastación ecológica a manos de una sociedad que, consecuentemente, carece de empatía hacia la naturaleza.

En un ensayo más reciente llamado “Ecopsicología: Ocho principios,” Roszak, que eventualmente fundó el Instituto [no lucrativo]de Ecopsicología, indica que la base de la mente es el inconsciente ecológico, que, si se reprime, pueden llevar a un tratamiento “desquiciado” de la naturaleza. “Para la ecopsicología, la represión del inconsciente ecológico es la raíz más profunda de la locura colusoria que vemos en la sociedad industrial,” escribe él, agregando que el “acceso abierto al inconsciente ecológico es la trayectoria a la cordura.”

Mientras que muchos sicoterapeutas han adoptado aspectos de la ecopsicología al tratar varias enfermedades mentales y desórdenes psicológicos, las enseñanzas de Roszak y de otros contribuidores al campo todavía en desarrollo pueden ser provechosas incluso para aquellos que no necesitan cuidados de un terapeuta. Por ejemplo, John V. Davis, catedrático de Naropa University que enseña y escribe sobre ecopsicología, dice que meditando al aire libre, participando en retiros en zonas vírgenes, tomando parte en festivales o celebraciones basadas en la naturaleza o en el cambio de estaciones u otros fenómenos naturales, apoyando actividades de respeto a la Tierra—tales como trabajo ambiental de restauración o de defensa, y pasando tiempo alrededor de animales (inclusive animales domésticos, que se ha demostrado poseen efectos curativos con los ancianos y personas afectadas por incapacidades psicológicas) son algunas de las maneras en las cuales la gente puede usar la disciplina diariamente para beneficio de su salud psicológica.

Conseguir que los niños dediquen más atención a la naturaleza y la vida al aire libre es considerada por los proponentes de la ecopsicología como cosa clave a su desarrollo, especialmente en la edad tecnológica que ahora ocupamos. Richard Louv, autor del libro, Ultimo niño en el bosque: Salvando Nuestros Niños del Desorden de Deficiencia de Naturaleza, sostiene que los niños están tan obsesionados con la televisión y los juegos de video que han perdido su conexión al mundo natural. Esta desconexión, Louv mantiene, ha llevado no sólo al deterioro agudo de la salud entre nuestra juventud (incluyendo la obesidad), sino también a la larga a problemas de salud mentales y espirituales. Su trabajo ha estimulado un movimiento mundial para presentar a más niños las maravillas de la naturaleza a través de diversas actividades tanto planeadas como espontáneas.

CONTACTOS: Ecopsychology Institute
John V. Davis
Richard Louv
International Institute for Ecopsychology
Project NatureConnect

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EarthTalkTM
From the Editors of E/The Environmental Magazine

Dear EarthTalk: I caught the tail end of a discussion about “ecopsychology” recently on the radio, something about the negative impacts of people not communing with nature enough, spending too much time watching TV, sitting at computers, etc… Can you enlighten? — Bridget W., Seattle, WA

The term ecopsychology, first coined by writer and theorist Theodore Roszak in his 1992 book, Voice of the Earth, is loosely defined as the connection between ecology and human psychology. Roszak argues that humans can heal what he calls their “psychological alienation” from nature and build a more sustainable society if they recognize that we all have an innate emotional bond with the natural world.

The basic premise is that we operate under an illusion that people are separate from nature, and that humans are more apt to derive comfort and even inspiration from contact with the natural world—with which they evolved over the millennia—than with the relatively recent construct of modern urban society. Distancing ourselves from nature, Roszak maintains, has negative psychological consequences for people and also leads to ecological devastation at the hands of a society that, as a result, lacks empathy for nature.

In a more recent essay called “Ecopsychology: Eight Principles,” Roszak, who went on to start the non-profit Ecopsychology Institute, states that the core of the mind is the ecological unconscious, which, if repressed, can lead to an “insane” treatment of nature. “For ecopsychology, repression of the ecological unconscious is the deepest root of collusive madness in industrial society,” he writes, adding that “open access to the ecological unconscious is the path to sanity.”

While many psychotherapists have adopted aspects of ecopsychology in treating various mental illnesses and psychological disorders, the teachings of Roszak and other contributors to the still-evolving field can be helpful even for those not in need of a therapist’s care. John V. Davis, a Naropa University professor who teaches and writes about ecopsychology, for example, says that meditating in the outdoors, participating in wilderness retreats, involving oneself in nature-based festivals or celebrations of the seasons or other natural phenomena, joining in Earth-nurturing activities such as environmental restoration or advocacy work, and spending time around animals (including pets, which have been shown to have healing effects with the elderly and with people with psychological disabilities) are just a few ways in which the discipline can be used by everyday people to the benefit of their psychological health.

Getting kids involved with nature and the outdoors is viewed by ecopsychology fans as key to their development, especially in the technological age we occupy now. Richard Louv, author of the book, Last Child in the Woods: Saving Our Children from Nature Deficit Disorder, argues that kids are so plugged into television and video games that they’ve lost their connection to the natural world. This disconnect, Louv maintains, has led not only to poor physical fitness among our youth (including obesity), but also long-term mental and spiritual health problems. His work has sparked a worldwide movement to introduce more kids to the wonders of nature through various planned and spontaneous activities.

CONTACTS: Ecopsychology Institute
John V. Davis
Richard Louv
International Institute for Ecopsychology
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