El poder de nuestras decisiones

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Por lo general sabemos lo que tenemos o queremos hacer. Pero no hacemos lo que sabemos. Por ejemplo, sabemos que es importante conseguir información para tomar las mejores decisiones posibles. Sin embargo, muchas veces hacemos cosas que no son consistentes con información que obtenemos o que realmente no queremos hacer porque pueden dañar nuestro bienestar o nuestras relaciones. Esa dificultad para tomar una acción alineada entre lo que queremos conseguir y lo que terminamos haciendo, está relacionada con las decisiones que tomamos.

goldvarg2Las decisiones tienen la capacidad de cambiar el rumbo de nuestras vidas. Cada paso que damos y todos nuestros resultados son producto de nuestras decisiones. Desde que nos despertamos hasta que nos vamos a dormir estamos tomando decisiones. Algunas decisiones las tomamos razonando, evaluando, y analizando. Tomamos tiempo, pedimos consejos, balanceamos los riesgos, los costos, los beneficios. Otras veces las tomamos intuitivamente, o impulsivamente, sin mucha reflexión. Puede que lo hagamos en “automático”, como cuando manejamos de un lugar a otro y cuando llegamos nos preguntamos dónde estábamos, cómo hicimos para llegar a nuestro destino. Es como si hubiésemos estado ausentes durante el viaje.

Muchos viven en “autómatico” gran parte de sus vidas y sus decisiones se van tomando solas. A veces pareciera que las decisiones tuvieran una capacidad de trabajar sin nuestro propio consentimiento. Es decir, que nos sentimos alejados, separados, enajenados de nuestras decisiones. Cómo si las hubiese tomado otra persona por nosotros. No nos reconocemos en nuestras decisiones. Esto nos puede llevar a no sentirnos responsables por ellas, y hasta culpar a otros. Podemos ser expertos en hacer responsables a otros de nuestras decisiones. Si nuestra pareja no fuera de esta manera, si este país tuviese más gente decente, si mi jefe fuera más comprensivo. Cuando eres una víctima de tus decisiones, el resultado puede ser que estés viviendo una vida sin pasión, sin entusiasmo, sin satisfacción. Resentido por tener que tomar decisiones que no te hacen feliz.

Te invito a que reflexiones sobre cómo todo lo que haces es el resultado de una decisión. Desde a qué hora te levantas en la mañana hasta si llegas tarde o no a una reunión. Cada cosa que pones en tu boca tú lo has decidido antes. Tanto los alimentos beneficiosos como los que dañan tu salud. El chocolate, el café, el cigarrillo, la cerveza, las papas fritas. Decidimos qué nos vamos a poner en la mañana para vestirnos, cuándo vamos a llamar a nuestras familias y amigos para saludarlos, qué vamos a comprar en el mercado, y cómo vamos a administrar nuestro tiempo. Todo lo que hacemos es resultado de una decisión.
El desafío es cuando sentimos que en realidad no estamos tomando nuestras decisiones a conciencia, sino como que alguien más lo está haciendo por nosotros. Y esas decisiones a veces no son muy positivas para nuestro bienestar general. ¿Qué decisiones has tomado últimamente que han traído a tu vida bienestar, alegría y satisfacción? ¿Qué decisiones has tomado que puedan dañar tu salud y bienestar general? O quizás has tomado alguna decisión que pueda afectar tus relaciones. ¿Qué has decidido decir o no decir que pueda hacer una diferencia en como te relacionas con tus seres queridos? ¿Qué decisiones estás posponiendo porque no te sientes seguro de los posibles resultados? Te invito a que reflexiones sobre las decisiones que has tomado recientemente y las decisiones que tienes que tomar en el futuro cercano. Para poder tomar mejores decisiones es necesario obtener información, analizarla y pensar en las consecuencias. Cuales son los beneficios y los posibles riesgos.

No hay decisiones perfectas, pero hay algunas que se acercan más a nuestras intenciones. Cuánto más claro es lo que queremos, más fácil es tomar las decisiones ¿Qué queremos para nuestra vida? ¿Estamos pensando a corto o a largo plazo? ¿Qué resultados obtienes cuando inviertes tiempo para tomar tus decisiones? Te invito a que pongas a tu vida en un espejo y reflexiones sobre qué nuevas decisiones tienes que tomar para mejorar la calidad de tu vida y bienestar general. Conversa con tus amigos al respecto. Te deseo suerte con tus próximas decisiones.

Por Damián Goldvarg, Ph.D.

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