Merck lo logró

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Algunos defensores de las personas que viven con VIH, durante años, les han pedido a las compañías farmacéuticas finalizar con los precios exorbitantes y bajar el costo de los antirretrovirales al ser posicionados en los formularios del Programa de Asistencia de Medicamentos contra el SIDA (ADAP, por sus siglas en inglés) en los estados. El continuo incremento de los precios en medicamentos ha hecho el ADAP insostenible. En el clima económico actual, tenemos más de 1,000 personas en listas de espera mientras los recortes presupuestales del ADAP y otras medidas de contención de costos han causado grandes perjuicios en una docena de estados.

Los Programas de Asistencia de Medicamentos contra el SIDA (ADAP) mantenidos por los estados con una cantidad igual de fondos federales, proveen medicamentos vitales a americanos con bajo ingreso. Es un programa empleado como último recurso para los que no tengan seguro médico, con seguro médico pero baja cobertura o los que por alguna otra razón no puedan costearse estos medicamentos tan caros.

El mes pasado, la Alianza Nacional de Directores Estatales y Territoriales del SIDA (NASTAD, por sus siglas en inglés), lanzó el Reporte de Monitoreo del Programa de Asistencia de Medicamentos contra el SIDA (ADAP) el cual validó las inquietudes planteadas por los defensores durante años. Uno de los hallazgos principales: “Los gastos en medicamentos por los ADAP se han incrementado más de siete veces (617%) desde 1996, más del doble de la cantidad en crecimiento de clientes sobre el mismo periodo” La mayoría de los que trabajamos en el área del SIDA consideramos la noticia de que el gasto para medicamentos del VIH ha incrementado al doble de la cantidad de los nuevos usuarios, inaceptable, pero no sorprendente.

Este reporte llegó poco después de un anuncio de las concesiones en precios de Merck & Co., productor de Isentress, el antirretroviral más caro en el formulario del ADAP. Merck ha sido por mucho tiempo el blanco de los defensores del precio en medicamentos quienes han pedido a los inversionistas profesionales de fondos de retiro estatales que se le cuestione el precio de Isentress, se lleven a cabo campañas mediáticas y demostraciones públicas retando a la compañía a bajar los precios.

AIDS Healthcare Foundation, la organización más apasionada en su campaña contra los precios elevados, en uno de sus editoriales felicitó a Merck por su decisión de congelar el precio de Isentress y duplicar los descuentos otorgados a los estados para mitigar los gastos del ADAP. Al bajar significativamente los costos y así una vez más convertir en opción razonable el financiamiento de los ADAP para las legislaturas con problemas de liquidez, esa compañía pudiera terminar con las listas de espera.

Cuando las compañías farmacéuticas se esfuerzan para hacer más por bajar sus precios, los estados pueden financiar los ADAP y cubrir más personas que necesitan estos medicamentos para seguir con vida. Como se maneja una cantidad fija de dinero, el programa garantiza que la mayor porción de gastos se siga aplicando a las ganancias de la industria farmacéutica pero con acceso a medicamentos para más personas. Merck ha podido con el reto, ¿quién seguirá en sus pasos?

Merck Did It

Some HIV advocates, for years, have called upon the drug companies to end price gouging and lower the costs of anti-retrovirals as they are placed on state ADAP formularies. The continued escalation of drug pricing has made ADAPs unsustainable. In the current economic climate, we have over 1,000 people on wait lists as cuts to ADAP funding and other cost containment measures have taken their toll across a dozen states.

AIDS Drug Assistance Programs (ADAP) run by states with matching federal funds provide life saving medications to low-income Americans in need. It is a program used as a last resort for those uninsured, underinsured or otherwise unable to afford coverage of these very expensive medications.

Last month, the National Alliance of State and Territorial AIDS Directors (NASTAD), released the AIDS Drug Assistance Program (ADAP) Monitoring Report which validated the concerns raised by advocates for years. One major finding: “Drug spending by ADAPs has increased more than seven fold (617%) since 1996, more than twice the rate of client growth over this same period”.

Most of us working in the AIDS arena find the news that the spending for HIV drugs increased at twice the rate of new client enrollees, unacceptable, but not surprising.

The report came shortly after an announcement of pricing concessions by Merck & Co., maker of Isentress, the most expensive anti-retroviral on the ADAP formulary. Merck has long been a target of drug pricing advocates who asked state pension funds investors to question them on their pricing of Isentress, to carrying out media campaigns and public demonstrations challenging the company to lower costs.

In a turn around for AIDS Healthcare Foundation, the organization most vocal in it’s campaign to end price gouging, AHF editorially applauded Merck for their move to freeze the price of Isentress and double the rebates given to states to mitigate ADAP expense. By lowering the cost significantly enough to once again make funding ADAPs a reasonable option for cash-strapped legislatures, they could end the wait lists. When drug companies do more to lower their pricing, states can fund ADAPs and cover more people who need these drugs to stay alive. As a fixed pot of money the program guarantees that the lion’s share of its expense will go to the pharmaceutical industry’s profit margin but with more drug access, for more people. Merck has stepped up, who will be next?

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