Palabra y Omisión

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Vulnerable

Por: Eder Díaz Santillán

Estoy en un vuelo de regreso a Los Ángeles, con muchas emociones encontradas mientras escribo esta columna. Estos últimos días he estado mayormente ausente, alejado de mi mismo. He estado sintiéndome también bastante desconectado de todos los proyectos que normalmente me apasionan. He estado funcionando en piloto automático. Es increíble el poder que las emociones pueden tener sobre uno mismo. Es bastante agobiante para mi cuando no puedo controlar lo que siento. No quiero dar muchos detalles del porqué me siento así, principalmente porque aun no proceso bien lo que me está pasando. También, porque no quiero que, si alguna persona no está atravesando algo similar, eso haga que esa persona se sienta excluida de esta plática.

Entonces, me quiero enfocar en la importancia de desahogarnos y de dejarnos fluir con lo que sentimos. Eso sin duda es más universal que los detalles de mi situación. Creo que no me equivoco al decir que todos hemos pasado por algo que nos costó mucho poder sobrellevar. Creo que uno de los retos más grandes como personas es dejarnos ver ante la gente heridos y con la necesidad de pedir ayuda. Cuando pienso en mí, y en cómo yo proceso mis sentimientos, siempre descubro una nueva pared alrededor de mi corazón que llevo cargando desde mi infancia.

Mi conclusión es que cuando estamos en el closet, nos volvemos maestros de la actuación. Aprendemos a no mostrar el amor y cariño que sentimos por otros chavos cuando estamos en la primaria o secundaria. Todo bien ejecutado para no llamar la atención de los que nos rodean. Aprendemos a reírnos de los chistes homofóbicos que escuchamos en los recreos, o en las pláticas familiares de los fines de semana, para que nadie se de cuenta que nos acaban de herir. Incluso aprendemos a decir algunos de esos mismos “chistes” nosotros mismos, para que no quede ninguna duda que no sentimos nada al escucharlos. Nos convencemos de que nada nos duele.

Aclaro algo, no soy ningún profesional en la materia y solo hablo de mi propia experiencia. En mi caso, también aprendí a querer en silencio. Tenía un amigo en la secundaria que era el ‘carita’ de la generación. Era el mejor para el fútbol, y estaba hermoso, todos los chavos querían juntarse con él y todas las chicas querían salir con él. Yo nunca entendí muy bien porquéél diario se juntaba conmigo, pero no le reclamaba tampoco. Creo que fue mi amor de secundaria. De esas ilusiones que solo se viven a esa edad. Me encantaba escucharlo, hacerlo reír, y me la pasaba escribiendo su nombre en mi libreta. Él nunca supo, quiero pensar, lo menso que me tenía, y sigue siendo hoy un buen amigo.

Les comparto esta historia breve, porque siento que estoy ya aprendiendo a ser vulnerable. En su momento, el no poder decirle lo que sentía fue una tortura. Pero ahora es el recuerdo más bonito de mi etapa de secundaria. Poco a poco estoy aprendiendo a alzar la voz cuando estoy triste, siento miedo o siento ansiedad. Estoy aprendiendo también a decirle a las personas que me rodean cuando dicen un chiste o usan alguna palabra que me hiere. Sobre todo, estoy aprendiendo a enseñarme a decir “te quiero” y “te amo.” No es fácil, admito que a veces todavía me quedo callado. Pero, al liberar esas palabras en voz alta, voy sintiendo que poco a poco se vatoda la ansiedad y todo el miedo que he cargado.

Déjenme les advierto, ahí les va la frase más trillada del mundo: no es fácil, pero es bonito. ¿Verdad que es trillada? Pero, también he encontrado que es verdad. Lo único es que no está bien dicha, se debería incluir en ella el tiempo y decir, “por ahora no es fácil, pero con el tiempo lo recordarás como algo bonito.” Para mí, ser vulnerable requiere de un valorque a veces no sé si tengo. Porqueen mi vulnerabilidad están mis miedos al rechazo que traigo desde mi niñez. Pero ahora voy aprendiendo que en el ser vulnerable está también una gran oportunidad de sentirme vivo. De no solamente viajar en piloto automático por la vida, sino de enfrentarla y sentirla.

Ahora,podré tener una columna, un podcast y un programa de radio, pero no soy fan tampoco de publicar todo lo que me pasa, así que me guardo los detalles de mi historia para mi mismo. Es la historia más bonita que hasta ahora he conocido.

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