Rompiendo Barreras

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El mes pasado tuve la oportunidad de hacer una presentación en una conferencia de coaching sobre “rompiendo barreras” (breaking boundaries) y me gustaría compartir con ustedes algunos de los puntos presentados.

Primero me gustaría aclarar que las “barreras” no son ni buenas ni malas. Todo depende de cómo las utilicemos. Las barreras permiten separar, poner distancia, ordenar y distinguir jurisdicciones. Pero si ponemos muchas barreras en nuestra vida podemos limitarnos a cómo la vivimos.

Romper barreras permite expandir nuestros horizontes cuando estamos dispuestos a tomar riesgos para aprender cosas nuevas y salir de lo conocido y lo cómodo. Las barreras pueden ser externas o internas. Nuestras propias creencias de lo que es posible y no posible pueden ser barreras para tomar acción. Romper barreras permite aprender, crecer y ser mejores personas.

Muchos de nosotros como inmigrantes tuvimos que romper “barreras geográficas” y dejar lo conocido para movernos a un espacio, nuevo, diferente, prometedor, que nos traía esperanza de una mejor vida pero que también requería una multitud de pérdidas importantes. A veces movernos de vecindario, dejar una relación, cambiar de trabajo, empezar un curso nuevo, son situaciones que requieren una amplitud y flexibilidad para poder lidiar con lo desconocido de una manera efectiva. Nuestra capacidad para extender los “límites” en los cuales vivimos nuestras vidas y para enfrentar a lo desconocido con actitud de aventura, nos permite enfrentar nuestros miedos. ¿Cuál es tu capacidad para lidiar con la ambigüedad? ¿Para tomar riesgos?¿Para probar cosas nuevas? Romper barreras puede incluir desde ir a restaurantes diferentes, conocer personas y hacernos amigos de otras culturas, o hacer actividades que nunca hemos hecho porque creemos que no son interesantes.

En mi caso siempre me gusta ir a comer a tres restaurantes que quedan cerca de mi casa: comida cubana, tailandesa y sushi. ¡Es hora de probar otros restaurantes! Si vives en Los Ángeles ¿Has probado la comida Etíope de los restaurantes en la Fairfax entre Pico y Olympic? ¿Qué comida es la que nunca has probado? ¿Qué música es la que nunca has oído? ¿Siempre vas por el mismo camino a tu trabajo? ¡Es hora de cambiar de camino! La rutina es el peor enemigo para romper nuestras barreras porque nos da seguridad, confianza y comodidad. Y esto no es ni bueno ni malo, todo depende de lo que queramos para nuestra vida. Lo importante es poder distinguir que hay una diferencia cuando somos conscientes de que quizás nuestros miedos nos estén privando de vivir una vida que realmente amemos. ¿Qué va a requerir para que tú vivas una vida que realmente ames? ¿Qué riesgos estás dispuesto a tomar? En mi caso hace dos años decidí tomar un riesgo y nominarme como Presidente de la Federación Internacional de Coaching (ICF) y fui elegido para hacer un trabajo voluntario complejo que requeriría mucho esfuerzo y dedicación. Estoy muy orgulloso de haber tomado ese riesgo y haber estado dispuesto a lidiar con el posible rechazo (si no era elegido) o con la dedicación requerida en caso de serlo. Durante este año, mi trabajo como Presidente de la ICF me ha ofrecido oportunidades de aprendizaje invaluables, aunque no todas necesariamente agradables.

Me gustaría terminar con una pregunta para ti. ¿Juegas tu vida en un juego chico o un juego grande? Un juego chico es el juego que conoces y que eres un ganador pero que quizás no te hace del todo feliz. Un juego grande es un juego de tomar riesgos y hacer cosas que implican mayor responsabilidad, complejidad, trabajo y posible fracaso pero que nos permite desarrollar todo lo que tenemos para dar y meternos al 100% en la cancha del juego de nuestra vida.

Por: Damián Goldvarg

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