The Death of Immigration Reform

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La Reforma de Inmigración está Muerta Después de un año de espera, el Presidente republicano de la Cámara informó a los estadounidenses el mes pasado que no habrá una revisión del sistema de inmigración de los EE.UU. Ignorando las peticiones de negocios, grupos religiosos, de inmigrantes, grupos de legisladores, y de comunidades de derechos humanos, el Presidente Boehner, a pesar de contar con los votos para aprobar la medida, decidió apegarse solamente al apoyo recibido por los Republicanos del Tea Party y no poner la medida a votación.

El Presidente Obama dijo que hará lo que pueda, mediante Orden Ejecutiva, a fin de aliviar las dificultades en las comunidades de inmigrantes. Sin embargo, sin la acción del Congreso, su poder es limitado. Podremos tener mayor claridad sobre las propuestas del Presidente para Septiembre. Mientras tanto, cientos de miles de estadounidenses e inmigrantes se enfrentan a un futuro incierto en relación a la situación legal de sus familias, compañeros de trabajo, amigos y vecinos se encuentran en el limbo.

La afluencia de los menores no acompañados en la frontera sur ha complicado aún más las cosas. La Administración de Obama se enfrenta a la dificultad y poco envidiable tarea de deportar a miles de niños que se enfrentan a la guerra, pobreza, y crimen de regreso en sus países en Centroamérica. Los republicanos se quejan cobardemente argumentando que el Presidente ha fallado en asegurar las fronteras, cuando en realidad ha deportado a más personas que cualquier otro presidente en toda la historia de los Estados Unidos.

Es notable que nadie declara que tengamos un sistema de inmigración armonioso. Desgraciadamente, mientras el Congreso se niega a actuar, y el Presidente está determinado a no tener un legado de ser blando en asuntos de inmigración y seguridad en la frontera, la comunidad inmigrante soporta el peso de un gobierno cuyas ramas solo se enfrentan entre sí a nivel personal.

Hay pasos que podemos dar para mantener esta lucha viva. Con el receso de agosto, podemos reunirnos con nuestros representantes en el Congreso, -especialmente con los Republicanos- para demandar acción. Ya vienen unas elecciones. Las elecciones tienen consecuencias, y una de ellas puede ser un posible reemplazo de un miembreo del Congreso. Por lo tanto, demandemos a nuestros políticos que trabajen y si no lo hacen, ya se las verán en noviembre! Por último, para el 2016, la prueba de fuego para cualquier candidato, independientemente de su partido, va a ser si apoyan o no una reforma comprensiva del sistema de inmigración.

 

The Death of Immigration Reform

After a year of high hopes, the Republican Speaker of the House informed Americans last month that there will be no overhaul of the U.S. immigration system.  Ignoring calls from business, faith, immigrant, law enforcement, and human rights communities, Speaker Boehner, despite having the votes to pass a bill, decided to rely solely on Tea Party Republican support and not bring a bill up for a vote.

President Obama is on record that he will do what he can, via Executive Orders, to ease the prevailing hardships in the immigrant communities.  However, without Congressional action, his powers are limited.  We should have clarity on the President’s proposals by September.  In the meantime however, hundreds of thousands of Americans and immigrants are facing an uncertain future as to the legal status of their families, co-workers, friends and neighbors are in limbo.

The influx of the unaccompanied minors at our southern border has further complicated matters.  The Obama Administration is facing the difficult and unenviable task of deporting thousands of children who are facing war, poverty, and crime back in their Central American countries.  The Republicans are crying fowl and arguing that the President has failed to secure the borders, while he has actually deported more people than any other U.S. president in history.

Notably, no one is claiming that we have a harmonious immigration system.  Alas, in the face of a Congress that refuses to act, and a President determined not to have a legacy of being soft on immigration and border security, the immigrant community has faced the brunt of a broken immigration system and the devastating effects of dueling branches of government who don’t like each other on a personal level.

There are steps we can all take to keep this issue alive.  With the August recess, we could meet up with our Congressional representatives – especially Republicans – to demand action.  There is an election coming up as well.  Elections have consequences – one of which is a possible replacement of a current member of Congress.  So, lets demand our politicians to work and if they don’t, lets throw the bums out in November!  Lastly, for 2016 – a litmus test for either Party’s presidential candidate has to be whether they support Comprehensive Immigration Reform.

 

 

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