Conmovedora Historia Sobre Cómo las Leyes de Inmigración en los Estados Unidos Separa las Parejas Bi-Nacionales

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Tuve una llamada inquietante de un antiguo cliente ayer. Es una historia humana que necesita ser escuchada para que la gente comprenda los trágicos efectos de nuestras leyes de inmigración actuales en los Estados Unidos para la comunidad GLBT.

He cambiado todos los nombres y la información de los países para proteger la privacidad de nuestros clientes. El resto de los detalles se mantienen verídicos.

En el 2006 – Roberto, quien es originario de Guatemala, y cuya pareja (Clay) es ciudadana Estadounidense, vino a verme queriendo aplicar por asilo en los EE.UU. Luego de analizar su caso y explicarles todos los riesgos y beneficios involucrados en hacer dicha aplicación, decidieron hacerlo. Me explicaron que han estado juntos por 8 años y estaban cansados de esconderse del gobierno y querían una resolución al estado migratorio de Roberto.

Abrimos el caso y fuimos a la entrevista por asilo. La oficina local USCIS negó la petición de asilo y refirió el asunto a la Corte de Inmigración.

Al mismo tiempo, Clay tuvo una transferencia en su trabajo y se movió a Mississippi. Por ello, referimos el caso a un abogado local allá para litigar el asunto en corte. Eso fue lo último que ohí de Clay – eso hasta ayer.

Durante nuestra conversación, Clay procedió a decirme lo siguiente:

Roberto al final perdió su caso en corte y perdió todas sus oportunidades de apelar. Mientras eso sucedía, Roberto y Clay se casaron en Canadá – y Roberto se quedó allá y aplicó para solicitar refugio. Clay tuvo que regresar a los EE.UU. para trabajar.

Luego de aproximadamente 8 meses, el gobierno Canadiense también rechazó reconocer a Roberto como un refugiado – y su caso se encuentra en apelación en ese país. Mientras Clay me decía todo esto – le pregunté cual era su pregunta concretamente. Me preguntó si sabía de algún otro país que los pudiera tomar como ellos eran. Le pedí que fuera más claro – y fue entonces cuando me dijo que recientemente había sido diagnosticado con cáncer terminal, y tenía como máximo dos años de vida – y su deseo antes de morir era que su esposo pudiera vivir en un país seguro donde no fuera golpeado y violado simplemente por ser gay.

Mi corazón se undió – y de pronto estábamos llorando un poco los dos. Lo alenté a que contara su historia a todo aquel que estuviera dispuesto a escuchar. Le pedí que visitara a su Congresista y escribiera cartas a los periódicos. Me aclaró que había escrito no menos de 450 cartas a la Casa Blanca sin que pasara nada. Lo alenté a que no se diera por vencido.

El punto es, que después de haber gastado miles de dólares y pasar por numerosos obstáculos, esta pareja quizás tenga que separarse sin querer – sino por la fuerza. Clay tendrá que quedarse en los EE.UU. para recibir tratamiento por su cáncer – Roberto no puede venir y estar con él durante sus días de muerte – y peor aún – probablemente Clay morirá sin saber qué pasará con Roberto.

Si los Estados Unidos proveyera beneficios de inmigración a parejas del mismo sexo como lo hacen otras 14 naciones – Clay y Roberto no habrían pasado por todos estos dolores de cabeza y sufrimiento.

Por favor llama a tu Congresista, Senadores, y a la Casa Blanca. Diles que cualquier reforma al sistema de inmigración debe incluir la Propuesta de Ley para Unir Familias Americanas (UAFA), la cual, de ser promulgada como ley – proveería con estos beneficios a las parejas del mismo sexo. Si necesitas asistencia para saber a quién contactar, etc., por favor llama a nuestra oficina al (323) 857-0034.

Heartbreaking Story on How U.S. Immigration Laws Force Break Ups of Bi-National Couples

I had a disturbing call from a former client yesterday. It’s a human story that needs to be told so that people may comprehend the tragic effects of our current immigration laws in the United States as they pertain to the LGBT community.

I’ve changed all the names and country information to protect our clients’ privacy. However other details remain factual.

In 2006 – Roberto, who originally is from Guatemala, and his U.S. citizen partner, Clay, came to see me wanting to apply for asylum in the U.S. After analyzing their case and explaining all the risks and benefits involved in making such an application, they decided to go forth. They explained to me that they had been together for over 8 years and were tired of hiding from the government and wanted a resolution to Roberto’s immigration status.

We ultimately filed the case and went to the asylum interview. The local USCIS denied our request for asylum and referred the matter to Immigration Court.

At the same time, Clay had a job transfer and had to move to Mississippi. So we referred the case to a local attorney over there to litigate the matter in court. That was the last I heard from Clay – that is until yesterday.

During our conversation, Clay proceeded to tell me the following:

Roberto ultimately lost his case in court and lost all his appeals. In the meantime, Roberto and Clay got married in Canada – and Roberto stayed there and applied for Refugee status. Clay had to come back to the States for work.

After about 8 months, the government of Canada also refused to recognize Roberto as a refugee – and his case is now on appeal in that country. As Clay was telling me his ordeal – I asked him as to what his specific question was. He then asked me if I knew of any other country that I could think of that would take them as they were. I asked for clarification – and that’s when he told me that he was recently diagnosed with terminal cancer, and he had at most 2 years to live – and his dying wish was for his spouse to be able to live in a safe country where he wouldn’t be beaten and raped anymore just because he was gay.

My heart suddenly sank – and I found myself crying with him a little bit. I encouraged him to tell his story to anyone who would listen. I told him to see his Congresspersons and write letters to newspapers. He made a point that he had written no less than 450 letters to the White House to no avail. I encouraged him not to give up.

Bottom line is that after spending thousands of dollars and going through numerous obstacles, this particular couple may have to ultimately part ways not by choice – but by force. Clay has to stay in the U.S. to receive treatment for his cancer – Roberto can’t come and be with him during his dying days – and even worse – Clay will probably pass away not knowing what will happen to Roberto.

If United States provided same-sex immigration benefits as 14 other industrial nations do – Clay and Roberto would have been spared from all of this heartache and pain.

Please call your Congressperson, Senators, and the White House. Tell them that any immigration reform must include the pending Uniting American Families Act (UAFA) which if enacted into law – would provide same sex immigration benefits. If you need assistance as to who to contact etc., please call our office at 323-857-0034.

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