Cosas de Miedo

0

Es época de Halloween otra vez. Las limitaciones de espacio nos impiden llevar a cabo un análisis detallado concerniente a los orígenes culturales de “All Hallows Eve” pero sólo un aspecto de la forma en que se celebra, el cual me parece de particular interés, es el enfoque que tiene en cuanto a la muerte… o mejor dicho nuestro miedo a la muerte.

El miedo injustificado a la muerte se denomina tanatofobia.

Los psicólogos aseveran que aquellos que la padecen se obsesionan con pensamientos acerca de la muerte, lo cual les provoca insomnio, afecta sus hábitos de alimentación y en general, sus actividades diarias de la vida cotidiana. La mayoría de la gente, mientras se muestran renuentes a enfrentar la muerte de manera inminente, están, no obstante, más aptos para desarrollarse en su vida diaria manteniendo la idea de la muerte apartada de su vida diaria, dándoles oportunidad de dedicarse a los negocios propios y las relaciones sociales. La mayoría pueden concebir a la muerte sin padecer de tanatofobia. Para muchos de nosotros, nuestras creencias espirituales sobre lo que sucede después de la muerte puede darnos cierto confort que nos mantiene al margen de percibir un miedo inevitable. Para otros, mantenemos una idea dual de la vida y la muerte con muy pocos inconvenientes. Manifestamos nuestras inquietudes, temores y dudas sobre la muerte en época de Halloween mediante fantasmas, duendes, esqueletos y zombis, los cuales son fuentes de creatividad para los disfraces en esas festividades. Pero aún para aquellas personas que pueden reír y celebrar Halloween tan fácilmente, cuando se trata del VIH, pareciera que algo de tanatofobia se interpone y no nos permite disfrutar plenamente de nuestras vidas.

Algunas personas se excusan al no quererse someter a una prueba diciendo… “No quiero saber”, o “Me da miedo saber los resultados”. La mayoría de las veces, el cliché que equipara el ser VIH positivo con una sentencia de muerte es la causa de esa renuencia. Aunque la gente no niegue que existe un riesgo particular de contraer el VIH, su miedo, el cual perciben como una muerte inminente, les impide hacerse una prueba. Irónicamente, el hacerse una prueba con anticipación y recibir tratamiento médico oportuno garantiza una vida prolongada, y mantiene el VIH de manera indetectable y como una enfermedad manejable, y es exactamente ese miedo de hacerse una prueba de VIH el que puede conducirlos a lo que más le temen. Una estadística rápida muestra que más del 40% de las personas que habitan en el Bronx, Nueva York, que resultaron positivos el año pasado, se dieron cuenta al mismo tiempo que también padecían de SIDA. Difundir las pruebas de VIH es esencial, así como eliminar el miedo que hay sobre ello. Para parafrasear, El no reaccionar por temor a Hacerse una Prueba = Muerte.

Scary Stuff

It’s Halloween time again. Space limitations prevent a thorough examination of the cultural origins of “All Hallows Eve” but one aspect of the way it is celebrated, that I find of particular interest is its approach towards death…or rather our fear of death.

An unwarranted fear of death is called thanatophobia.

Psychologists say those who suffer from it are consumed with thoughts about death, which can interfere with sleep, a person’s eating habits and in general, the daily activities of everyday life. Most people, while not wanting to face the prospect of impending mortality, are nevertheless able to function in their daily lives keeping the prospect of death compartmentalized or set aside somewhere, allowing for going about one’s business and social interactions. Most can contemplate death without becoming thanatophobic. For many of us, our spiritual belief systems about what happens after death can provide a measure of comfort that keeps a somewhat scary inevitability at bay. For others, we accept the duality of life and death with little discomfort. We manifest our anxieties, fears and questions over death at Halloween time with ghosts, goblins, skeletons and zombies acting as sources for creative costuming and partying. But even for some of those individuals who can laugh and celebrate Halloween easily, when it comes to HIV, it seems a little thanatophobia can take over or get in the way of fully living our lives.

Some individuals give excuses for not testing as …”I don’t want to know”, or “I’m scared to know the results”. Most of the time, I have found the cliché that equates being HIV positive with a death sentence, to be the root cause of their reluctance. Even if people don’t have denial about their particular risk for contacting HIV, their fear, of what they perceive as impending death prevents them from getting tested. Ironically, given that early testing and medical treatment assures a prolonged life, keeping HIV undetectable and a manageable disease, it’s exactly that fear of getting tested for HIV that can end up moving them closer to what they fear most. A quick statistic is that up to 40% of Bronx residents in New York who tested positive last year, also found out at the same time that they had AIDS. Routinization of HIV testing is essential and so is elimination of the fear surrounding it. To paraphrase Act-Up, Fear of testing = Death.

Share.

About Author

Comments are closed.