Masculino -vs- Femenino

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Por: Jorge Diaz, MSW – Clinical Social Worker
jorgediaz2010@gmail.com

Los eventos de gay pride en Estados Unidos y por todo el mundo nos dan la oportunidad de celebrar nuestro orgullo GLBT. Lo interesante es que muchos de nosotros somos juzgados o juzgamos a otros por ser femeninos o por falta de masculinidad. O eres señalado por “obvia” o “pasiva” o simplemente dejas de ser un hombre masculino por tener características femeninas. ¿Desde cuándo ser afeminado es clasificado como negativo? ¿Por qué continuamos creando expectativas de lo que constituye ser un hombre “masculino”? Para algunos, ser masculino es dictado por las enseñanzas de nuestros padres o las expectativas dictadas por nuestra cultura. ¿Qué dicta ser un “hombre masculino”? Que interesante, somos hombres gays, pero nos juzgamos unos a otros por ser femeninos o simplemente perdemos nuestra masculinidad cuando tenemos una gotita de feminidad. ¿Que no podemos disfrutar de ambos para crear nuestra identidad? En Grindr, frecuentemente soy rechazado por no contestar la famosa pregunta: “¿eres masculino?” ¿Desde cuando mi masculinidad o feminidad te da la oportunidad de juzgarme o rechazarme? Que triste que nuestras “preferencias” nos den la oportunidad de rechazar a otros. Hemos celebrado triunfos en nuestra comunidad GLBT para llegar al punto de utilizar nuestra feminidad como una herramienta para medir nuestra identidad o masculinidad.

Muchos venimos de familias donde el perfil del “hombre masculino” está definido por generaciones. Algunos tuvimos una niñez dictada por costumbres o creencias de lo que define la “masculinidad” en nuestras familias. Y otros tuvimos experiencias donde ciertos juguetes, colores o actividades fueren dictados por nuestro género. Tener un rastro de feminidad en nuestra manera de expresión o caminar era algo que muchos tratamos de ocultar. Y que no se le ocurra a ese niño pedir clases de baile en vez de fútbol. Aún con todo eso, salimos adelante. Después de vivir una niñez de expectativas dictadas por la familia y cultura, o quizás sobreviviste las expectativas de tu padre o sigues sanando las heredadas de tu niñez por haber sido ese niño afeminado, aun empieza una nueva etapa de rechazo y expectativas.

¿Cómo es que existe el rechazo en nuestra comunidad después de haber pasado por retos y obstáculos debido a la “falta de masculinidad”? ¿Cómo resolvemos este problema? Quizás tratando de definir la masculinidad o feminidad no es la respuesta. Empecemos por aceptar nuestra feminidad. Aceptación propia es el primer paso. Quizás es tiempo de cambiar nuestras expectativas y redefinir la masculinidad y feminidad. Y quizás es tiempo de cambiar nuestro vocabulario y cómo nos dirigimos uno al otro. Todos tenemos algo femenino y masculino, pero no todos tenemos la habilidad de aceptar y disfrutar del hombre femenino en cada uno de nosotros. Ser pasivo, activo, femenino o masculino no te da o quita nada de tu identidad como hombre.

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