Por: Mostro Vacci
Photo by: Photoguerilla | Dreamstime.com
Muchas veces nos quedamos callados cuando pasamos por algo difícil, ya sea por miedo a pedir ayuda, por vergüenza, por no tener problemas o simplemente por el respeto que a muchos nos enseñan que debemos tener hacia ciertas personas. Incluso a veces no decimos nada ante una injusticia o una falta de respeto porque “así debe de ser” según una tradición vieja y decrépita que está escrita en una piedra que mucha gente parece adorar como si fuera sagrada.
Usando esto, mucha gente lo usa y aprovecha para ser abusiva, grosera y pasarse los límites de lo que es aceptable. Se supone que el respeto se gana, no se obtiene automáticamente solo porque eres tal persona o tienes cierta edad o rango. He visto en muchas ocasiones a gente mayor siendo unos cretinos con el resto del mundo y luego exigiendo ser respetados por el hecho de ser mayores. No gracias. Mi respeto es muy valioso y no cualquier persona lo merece. Siempre trato a la gente exactamente como me tratan, cosa que no les gusta ni un poco, pero no hay nada como probar tu propia medicina para ver que no se siente tan bonito que te paguen con la misma moneda.
Los que hemos trabajado en servicio al cliente lo hemos visto infinitas veces. La gente te pone un billete en la cara y espera que bailes como animal entrenado, siempre bajo la amenaza de que vas a perder el trabajo que necesitas si la persona no está satisfecha con tu danza. Es una forma rápida de mostrar el tipo de persona que eres, cuando tienes un poco de poder y lo aprovechas para hacer menos a otros. Ser educado es una elección, ser pisoteado no. Decir buenas tardes y ser amable no te hace menos humano, ser un patán sí reduce tu valor.
Con nuestros padres también pasa, ¿Cuántas veces no he escuchado que alguien no se defiende de un ataque directo “porque es mi padre”? Personalmente, no creo en la familia por default. Todas las personas que están en mi vida están ahí porque le traen algo valioso a la mesa. Sabiduría, consejos, cariño, un hombro para llorar, algo. La gente que se siente en el privilegio de usarme y descartarme como un papel usado siente pronto lo frío de mis límites porque no estoy dispuesto a darle voz ni tiempo a gente que no lo valora.
El silencio debe ser una herramienta que se utiliza para tener una ventaja, para escuchar y analizar las cosas para poder dar los pasos correctos, no como una aceptación de términos y condiciones injustos y unilaterales. Debe ser un arma mortal temida porque el mundo debe saber que cuando alces la voz la tierra temblará y se derribarán muros completos de opresión y obediencia construidos con paradigmas arcaicos que benefician a pocos. Callemos cuando nos conviene, cuando no, que se oigan nuestros gritos de guerra, que la verdad salga y fluya y que la luz ilumine la oscuridad y disipe nuestros miedos.
No es posible que alguien ajeno a nosotros nos venga a decir quién somos y qué valemos. No es posible que le demos acceso a nuestra mente a gente manipuladora que solo piensa en sí misma y que solo anda buscando cómo le servimos. Al final del día la gente habla y siempre van a contar el cuento de manera que tú quedes como el malo porque hay dos papeles, el bufón y el villano. Y te aseguro que ellos nunca van a ser los malos.
Si haces todo lo que quieren y les das por su lado, serás muy buena persona, con muy buenos valores y una maravillosa actitud. Ya verás cómo cambia la narrativa cuando pones límites: cambiaste mucho, antes no eras así, esas nuevas influencias, te ha hecho muy mal educado y un sinfín de etcéteras.
No dejemos que otras personas nos hagan menos. Ya es suficiente lidiar con nuestros demonios internos como para también tener que lidiar con lo de otras personas. Luchamos contra la familia, la sociedad, la ignorancia, la indiferencia, la discriminación, el odio, ¿y aparte con nuestra propia mente? No gracias. Es más fácil valorarse y buscar la felicidad y la tranquilidad de uno mismo sin molestar a nadie más. Ya si ellos se sienten ofendidos por que existimos, que lidien con eso como puedan. Hay muchos terapeutas disponibles.
Que las voces ajenas no opaquen la nuestra. Esta siempre debe ser más poderosa. Muchos gritan y se golpean el pecho como gorilas enojados. Que lo hagan. La fuerza de nuestras palabras siempre tendrá más peso que cualquier danza interpretativa que se avienten. Después viene la victimización y la manipulación más barata. Las lágrimas de cocodrilo. Recordemos que solo son formas de manipularnos y que la única opinión que importa sobre nosotros mismos es la nuestra y punto.
Si el que calla otorga, el que levanta la voz se respeta y marca límites porque se ama y no está dispuesto a darle poder a nade sobre sus pensamientos y decisiones. No es trabajo de otros procesar nuestros sentimientos, por lo tanto, no es nuestro trabajo procesar los corazones sangrantes de otras personas. No podemos esperar a que alguien nos rescate cuando a veces nosotros mismos no queremos ver el gran valor que tenemos. Que Hanzel y Gretel se conformen con las migajas de otras personas. Nosotros ya no.
Cuando no escribes tu propio libro, otros le hacen por ti y le llaman a tu silencio historia…
Y ustedes, darlings, ¿qué opinan? Comparte… si te atreves…
Saludos afectuosos.
Mostro.

