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Cuando Alguien Se Va De Nuestras Vidas

Por: Mostro Vacci
Photo by: Isabel Poulin | Dreamstime.com

Conoces a personas afines es algo difícil, sobre todo si eres una persona tan rara como yo. Te la pasas con los ojos yendo y viniendo con la esperanza de encontrar alguien con quien congenias y con quien puedes ser tú mismo (que es muy escasa, de por sí) y donde no es necesario ponerte las máscaras que la sociedad siempre te dice que debes usar si quieres ser aceptado y formar parte de algo importante. Después de mucho buscar, de repente encuentras a alguien, esa persona tan rara y tan especial que logra ver la belleza en tu excentricidad, la que aprecia muchos aspectos de ti y que sabe maniobrar esas cosas que no le gustan de manera que pueden ser amigos. Maravilloso. Han hecho una amistad bonita y a compartir momentos se ha dicho…

Tener a alguien a tu lado es lo más rico del mundo. Y no, no me refiero a un amante, sino a cualquier persona con la que compartes tu vida. No hay mejor sensación que vivir un momento especial y poder compartirlo con otro ser humano que sabes que lo va a disfrutar contigo y que quedará el recuerdo para poder platicarlo en el futuro por los siglos de los siglos…

Sin embargo, conforme pasa el tiempo, la gente cambia, la vida avanza, la persona madura y los horizontes se van expandiendo y resulta que el futuro no te tiene junto a esa persona especial. Quizá tuvieron un desacuerdo y ya no se hablan, se mudaron a otra parte, consiguieron parejas o simplemente los caminos de la vida resultaron ser diferentes a los tuyos. Pasa cada rato y no es algo que se pueda evitar. La gente se va a ir de tu vida, es doloroso, pero también es completamente inevitable. Es parte de la vida.

Ahora en mi vieja edad actual por fin pude entender esa parte. Cuando eres joven, creer que siempre vas a compartir tu vida con la misma gente es fácil. Hacemos promesas de por siempre sin saber lo temporal que resultan ser las cosas de la vida. Ni siquiera tenemos idea de las vueltas y obstáculos que nos vamos a topar en el camino y sin embargo estamos seguros de que ya lo tenemos todo calculado y entendido, pero qué doloroso es cuando uno descubre que en realidad nada es estático ni constante. Todo cambia, avanza, evoluciona y se modifica dependiendo de sus necesidades y no hay nada que se puede hacer al respecto.

Últimamente he estado viendo muchos rostros de mi pasado en mi mente, caras que en su tiempo lo fueron todo y que yo juraba por mi vida misma que nunca de los nuncas los iba a dejar de lado y me doy cuenta de que hay algunos que ni siquiera me acuerdo de su nombre. Y no es por que sean menos especiales, sino porque han pasado tantas cosas que mi mente ya no guarda esa información. A estas alturas solo queda su esencia en mi alma y el recuerdo de lo que me hicieron sentir cuando estaban a mi lado. Honestamente, no me di cuenta hasta hoy lo lejos que están.

Creo honestamente que descubrir eso es parte de madurar, comparable con descubrir tu propia mortalidad (que curiosamente sí es algo con lo que podemos contar). Hace no mucho tiempo, descubrir que alguien se alejaba de mí me hubiera creado un gran conflicto y dolor. Me hubiera cuestionado casi hasta mi nombre con tal de descubrir qué es lo que había pasado para que me dejaran. Me hubiera lastimado profundamente y me hubiera preguntado qué hice para que ya no quisieran quedarse a mi lado y hubiera agregado su nombre a la lista de gente que me dejó sin saber por qué. Y la verdad es que a veces no hay razones. Simplemente las cosas cambian y ya. No tiene sentido pero así es esto.

Tengo amigos que adoro que han hecho sus vidas completas en otros estados y no los he vuelto a ver y no los amo menos ni me siento abandonado porque el transcurso de su vida en realidad no tiene nada qué ver conmigo ni les fallé de alguna manera, solo que el destino los llevó a otras partes del mundo y es donde deben estar. Poético, lo sé, pero eso no cambia nada.

Estoy seguro de que hay personas que no querían soltarme y que se preguntan por qué estoy tan distante, o por qué dejé de llamarles, o por qué tenía un año sin escribir ni una palabra. Incluso estoy seguro que soy el villano en más de una historia. Al parecer los Mostros, por más Vaccis que seamos también evolucionamos y cambiamos conforme vamos avanzando por la vida. Nada como un diálogo con la muerte y ver los ojos asustados de las personas que más amas para ver otra perspectiva de la vida. No queda más que respirar profundo y seguir avanzando.

Recuerdo que mi amigo Ángel siempre dijo que apreciara lo que tiene uno enfrente ahorita, antes de que se vaya porque nada es para siempre, ni la familia, ni los amigos, ni los amantes. Cuánta razón tenía. Quién sabe qué sabidurías estaría compartiendo ahorita conmigo si siguiera vivo. En fin, otro que se fue a cumplir otras misiones mientras uno se queda aquí preguntándose qué sigue.

Lo mejor que podemos hacer es vivir el momento, el presente es lo mejor que tenemos y en un abrir y cerrar de ojos nos estaremos lamentando el no haber aprovechado mejor estos tiempos. Es un ciclo viciado que, en lo personal, ya no estoy dispuesto a fomentar. La vida es muy corta y no pienso estarle llorando a los que se van mañana porque estaré ocupado abrazándolos hoy.

No nos perdamos del presente por estar llorando el pasado…

Y ustedes, darlings, ¿vivirán ahora o lamentarán los ayeres perdidos? Compartan… si se atreven….

Saludos afectuosos.
Mostro.