Inteligencia Cultural

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La inteligencia cultural es nuestra capacidad para relacionarnos efectivamente con personas de otras culturas. Cuando hablamos de cultura no nos referimos solo a nacionalidades. Si la cultura está compuesta por los valores, actitudes, creencias y comportamientos compartidos por un grupo de personas, cuando hablamos de cultura también nos referimos a culturas organizacionales, profesionales y a otras que nos identifican con los grupos a los que pertenecemos. Por ejemplo, podemos hablar de : cultura “latina”, de los “contadores”, “angelina, de los que viven en Los Angeles o porteña de los que son de Buenos Aires”, “gay”, etc.

goldvarg2Todas las culturas tienen un aspecto visible y uno invisible. Dentro de lo visible podemos encontrar: nuestro aspecto físico que incluye como nos vestimos, cortamos el pelo, las tradiciones, los símbolos usados en camisetas, los libros que leemos, la música que escuchamos. Dentro de lo que no es tan visible incluimos los valores, creencias y perspectivas de la vida y del mundo. Por lo general, la gente busca relacionarse con personas de las mismas culturas porque comparten todos estos códigos. El problema se crea cuándo nos encontramos con personas de diferentes culturas, nos cuesta entenderlos y llegamos a menospreciarlos porque no piensan o actúan como nosotros. La inteligencia cultural nos permite tener la amplitud, flexibilidad y capacidad para lidiar con estos desafíos en forma efectiva. Requiere comprender que ninguna cultura es superior, mejor o peor que otra y que el poder entender las diferencias, aunque no las compartamos, nos permite coordinar acciones con personas de culturas diferentes para alcanzar fines en común.

El primer paso para desarrollar la inteligencia cultural implica reconocer nuestros valores, creencias y actitudes y aceptar que aunque son los nuestros no son los únicos válidos. Hay otras maneras de ver la realidad y en la medida que podamos entender esas diferencias, vamos a poder relacionarnos con los otros más efectivamente. En otras palabras, la empatía, o la capacidad de ponernos en los zapatos del otro, nos permite ser sensibles a las necesidades de otras personas. En la medida que somos conscientes de nuestros “filtros culturales” o anteojos que usamos para ver la realidad de acuerdo a nuestras perspectivas de vida, podemos participar en el ejercicio de explorar maneras alternativas de entender la realidad y comportarnos sin miedo a “perder” algo al aceptar esas diferencias. Esto requiere humildad, curiosidad, flexibilidad, capacidad de estar “presente” a las sutilezas de las diferencias culturales, y disposición para tomar riesgos y “meter la pata” en el intento de acortar esas distancias culturales.

Considero que en este proceso de desarrollar la inteligencia cultural hay ciertas actividades que pueden ayudarnos. Por ejemplo, desarrollar amistades con personas de otras culturas, viajar internacionalmente y conocer gente de otros países, ver películas o leer libros que nos instruyen sobre cómo viven y piensan personas diferentes a nosotros son maneras de desarrollar nuestra inteligencia cultural.

Además de las creencias, la inteligencia cultural implica comportamientos específicos que dan cuenta de esa capacidad para relacionarnos. Nuestra efectividad en demostrar interés haciendo preguntas y la capacidad de estar presentes al lenguaje corporal pueden ayudarnos en ese proceso. Es decir, que el sentirnos cómodos haciendo preguntas que nos permitan entender mejor a los otros y prestar atención no solo a lo que se dice sino también a lo que no se dice o cómo se dice, nos puede dar información útil para entender mejor a personas que pertenecen a culturas diferentes de las nuestras.

Por Damian Goldvarg

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